No hay día en que este bien gestionado País o País de Países, o Reino de Naciones o Reino de Taifas, tan bien gestionado no nos de un susto, una información sesgada sobre un recorte, o una información, catastrofista o no, sobre el fin del mundo (tal como lo conocemos, al menos)
La semana pasada eran las residencias en Cataluña, la anterior las farmacias en Castilla la Mancha, otro día la nacionalización de tres cajas...
Eso si, noticias serías, que te dejen un sabor agridulce pensando que el golpe es duro pero el camino el adecuado, creo que no hemos visto ninguna.
Es mejor dejar de pagar las residencias de ancianos o las medicinas que librarse de todos los coches oficiales, entes públicos, exceso de políticos y cargos representativos, o televisiones publicas?
De verdad es preferible recortar la educación o dejarla en suspensión de pagos que ir privatizando parte de los servicios, manteniendo el control de la calidad por supuesto?
Preferimos que la gente se muera en una lista de espera (que seguirán creciendo con la crisis) que abordar el verdadero problema de la sanidad en España? Este problema es que la idea, el concepto, es excepcional. Pero la gestión, procedente de políticos iletrados, con medio dedo de frente y los estudios justos para saber decirle al chófer oficial donde quieren ir, es desastrosa.
En terminos absolutos, la misma operación de rodilla, realizada en un hospital privado, con los mismos medios sanitarios que en uno publico y con habitaciones individuales y atención por parte del personal auxiliar más exhaustiva cuesta alrededor de un tercio que en el público. Pero claro allí no malversa y roba nadie.
No hablo de privatizar la seguridad social. Creo que es el modelo a seguir. Pero es claramente mejorable. No se puede confundir mantener sanidad universal y costeada de forma solidaria (no gratuita, eso es una falacia) con que el hospital tenga que ser público, o que la enfermera tenga que ser funcionaría.
Es exigible mantener una calidad excelente (superior a la de ahora) pero no que esto sea a base de malversar.
Y así pasa con todo lo que el estado gestiona. Necesitamos fijar prioridades y las nuestras están confundidas. Preferimos que el sistema parezca bonito a que funcione y nos dejamos engañar por los cantos de sirena de profesionales de la mentira, disfrazados de sindicalistas, que dicen que privatizar servicios es perder calidad. Es el momento de abrir los ojos y pensar por nosotros mismos. Porque para España el momento es ahora, porque si no será dentro de 50 años.