A pasado un tiempo, más largo del acostumbrado para este blog, desde mi último post. Nada grave. He necesitado un tiempo intensivo para algunos asuntos de índole personal/empresarial (si, soy uno de esos hijos de puta explotadores) y además me he tomado unas vacaciones (si el país se hunde al menos nos vamos cantando).
De vuelta, relajado y contento por un lado, las vacaciones han sido muy satisfactorias. Y más que acojonado por otro, quien se mete en proyectos empresariales con la que esta cayendo o es un inconsciente o es un visionario (espero ser lo segundo).
Pero bueno a todo esto, durante este tiempo no he dejado de leer, ver, escuchar y pensar sobre todo este segundo repunte de la crisis. Por ponerle un nombre. Y todo, absolutamente todo lo que se dice, es una mentira manifiesta. Un cuento, contado para niños pequeños (es lo que la población es a nivel político-económico-responsable). Es lamentable el nivel al que se puede llegar.
Como analizar todo es imposible hoy me centraré en la que creo que es la mentira más repetida de la historia a nivel de política económica del estado. Y con diferencia, la que peores consecuencias a tenido.
No se cansan de decirnos, que para estimular la economía, para generar recuperación, el estado tiene que inyectar dinero en la misma, que tiene que crear proyectos públicos, obras, inversiones públicas, pedir dinero (o monetizar deuda que es el termino de moda). Esto no cabe en cabeza humana pensante. Analicemos la situación.
La crisis financiera mundial es una crisis crediticia, es decir, los bancos de inversión han creado paquetes de inversión basados en deudas difícilmente cobrables y se los han colocado a todo el mundo como inversiones AAA (las mejores). Esto ha creado que por un lado todo el mundo se ha endeudado más de lo que debería, y por el otro los que han invertido lo han hecho en créditos que no iban a cobrar. Esto genera tres consecuencias:
- la gente endeudada pierde liquidez para consumir, y en el extremo llega al embargo o la perdida de gran parte de su nivel de vida, y esto frena el consumo
- la gente inversora o las empresas o los bancos que compraron estos productos no cobran, y el mercado se queda sin liquidez suficiente para financiar nuevos proyectos, proyectos no tóxicos, de los que generan empleo.
- El dinero necesario para financiar a los estados sale del mismo sitio, con lo cual los estados empiezan a tener problemas de financiación.
Cuando queda poco dinero para financiarse, los estados empiezan a pagar caros los créditos, y cuando pagan caros los créditos, cada vez se endeudan más (porque necesitan más dinero para devolver el anterior). Y esto crea la incertidumbre en el mercado de que ese país pueda terminar devolviéndolo.
Entonces del mercado de prestamos para ese país se retiran los inversores seguros, los que no quieren arriesgar tanto su dinero. Y aparecen los fondos de inversión de riesgo, los que prefieren una operación más arriesgada, pero a cambio quieren más beneficio, y entonces se dispara la prima de riesgo, es decir, aún se paga más por el dinero.
Aquí aparece la primera gran mentira, repetida hasta la saciedad por los gobiernos y lobbys antiliberales, y tragada como píldoras por todos. Se nos dice que son los fondos de inversión de riesgo los que atacan a la deuda, haciéndola subir de precio (prima de riesgo) y que es un movimiento especulativo. Esto además de ser mentira en la práctica es irrealizable.
El mercado de la deuda, tanto el principal (subastas del estado) como el secundario (renegociaciones y endosamientos) es un mercado de subasta al alza. Es decir. Se ofrece por poco dinero, y poco a poco se va subiendo hasta encontrar un comprador. Así se puede ver que los fondos de inversión de riesgo solo entraran en la puja, cuando los inversores normales se hayan retirado. En pocas palabras, cuando el estado en cuestión no haya sido capaz de colocar su deuda a nadie que no quiera arriesgar mucho su dinero. Lo cual nos deja en la situación contraria a la explicada por todos. Si estos fondos de riesgo no entran en la puja, el estado se habría quedado sin financiación, porque su deuda no la quiere nadie con dos dedos de frente.
No existe la posibilidad especulativa, porque si la deuda es solida, antes de llegar a esos precios se ha colocado.
Esto nos deja en la siguiente situación. Cuanto más endeudado esta el estado, más dinero necesita para refinanciar la deuda, y por lo tanto, más dinero del que recauda va a parar a pagar los intereses que se deben por el mismo dinero. Ahora bien. Como se recupera un estado que entra en esta espiral? Gastando más para necesitar más crédito? Tiene algún sentido? NO
La única recuperación posible es la misma que aplicaría una familia con dos dedos de frente, porque la macroeconomía no es muy distinta a la economía familiar. Cada mes hay que gastar menos que el anterior, para ir devolviendo los créditos sin necesidad de pedir más dinero, y cuando cada vez se debe menos cada vez se pagan menos intereses por lo que se debe, con el ciclo se invierte, la nueva emisión de deuda, más pequeña y fiable es más barata, y el estado retoma el control.
Además el otro sistema causa un segundo daño colateral. Todo el dinero que el estado retira del mercado de deuda para financiarse, no esta disponible para familias y empresas, con lo cual bloquea el mercado de las nuevas inversiones privadas, las que de verdad generan empleo y mantienen en la senda de crecimiento a un país.
Así que todos los intervencionistas, ya sean de izquierdas socialistas o comunistas, como de derechas, conservadores gallardonianos, que hagan unas simples matemáticas y se apliquen un cuento que no es difícil de entender: Deber más es siempre peor que deber menos. Todo el mundo lo puede entender. Y en la situación límite del axioma: Deuda cero (déficit cero) es el estado ideal, y el resto, tonterías sin sentido del que no entiende que el dinero dedicado a pagar intereses de la deuda no genera riqueza.