El Diccionario de la Real Academia Española dice:
Justicia.
(Del lat. iustitĭa).
1. f. Una de las cuatro virtudes cardinales, que inclina a dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece.
2. f. Derecho, razón, equidad.
3. f. Conjunto de todas las virtudes, por el que es bueno quien las tiene.
4. f. Aquello que debe hacerse según derecho o razón. Pido justicia.
5. f. Pena o castigo público.
6. f. Poder judicial.
7. f. Rel. Atributo de Dios por el cual ordena todas las cosas en número, peso o medida. Ordinariamente se entiende por la divina disposición con que castiga o premia, según merece cada uno.
En la anterior entrada del blog intentamos desgranar que necesitamos para un sistema judicial ajustado a un sistema democrático liberal (repetimos: en contraposición a popular, orgánico, o cualquier otra definición socialista del termino). En esta entrada llegábamos a tres pilares irrenunciables: Independencia, Previsibilidad y Proporcionalidad, para construir un método. Y recordábamos que la construcción de un método (inalterable por las circunstancias) será lo único que nos garantice a todos, que aplicado el método, somos iguales ante la justicia. Sin esta igualdad, de ninguna manera podremos considerar vivir en nada parecido a una democracia. Aunque el método es imprescindible, reconocemos que no es suficiente para la definición de democracia.
En este punto de complementos al método, uno de los bloggeros amigos, Trecce, nos apunto la necesidad de que además el método fuera de rápida aplicación, porque una justicia lenta, no es justicia. Estamos totalmente de acuerdo.
Pues bien, es este método, el que justifica la condena de Garzón, el que ha hecho que los jueces da la Sala Segunda del Tribunal Supremo lo haya condenado por unanimidad. Es raro en un caso tan politizado como este que no exista ningún voto particular. El método no da lugar a dudas.
Las pruebas son claras, las ordenes para escuchar las conversaciones de los detenidos con sus abogados están firmadas por el.
El método exige que los detenidos, por muy desagradables, delincuentes, asesinos o escoria que sean, tengan derecho a defensa, y este derecho exige la confidencialidad de las comunicaciones con sus defensores. Y esto quedo vulnerado.
La red se llena de gente que dice que Garzón es bueno, que persiguió al mil veces bastardo (que lo es) de Pinochet, que había que escuchar a los delincuentes de la Gürtel (que lo son), para condenarlos. Que es una persecución política, que por investigar al genocida de Franco (que lo es)... y mil excusas más.
Todo esto significa que las reglas no se aplican a el? que podría haber hecho lo que quisiera porque la causa (causas) eran justas?
Significa esto que voluntariamente renunciamos todos a nuestros derechos de defensa para que el omnisciente y todopoderoso Garzón decida quien merece tenerlos y quien no?
De verdad todos lo que ni acatan ni respetan esta sentencia están dispuestos a ello?
Tenemos el mismo problema de siempre. El socialismo, ya se autodenomine de derechas o de izquierdas, en el que vivimos, no permite reconocer que es una democracia, y por lo tanto nos pone muy difícil aplicarla.
La democracia es un sistema de métodos justos, no de fines justos a cualquier precio. Y ningún fin, ninguno, por justo que parezca, justifica llegar a el a cualquier precio.
Garzón ha sido condenado por saltarse los métodos judiciales que garantizan el derecho de defensa de los acusados, no nos hagamos líos hablando de franquismos, fascismos, masonería o extraterrestres.
Es un día de fiesta para la democracia pensar que incluso un juez de la Audiencia Nacional es juzgado y condenado cuando se salta las normas y el que no lo vea así es porque pertenece a ese bando socialista, de derechas o de izquierdas, que no entiende lo que es la democracia.