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jueves, 17 de noviembre de 2011

No Queda Tiempo

La crisis va evolucionando. Haciéndose cada vez más grande. Devorando todo. Pero solo a posteriori los políticos y analistas son capaces de explicar esta evolución.

Empezamos con una crisis, llamada de las subprime, que afectaba a algunas entidades crediticias americanas, que habiendo concedido prestamos hipotecarios a personas y entidades sin garantías suficientes de pago, habían intentando rentabilizar esa deuda colocándosela a inversores de todo el mundo, con el beneplácito de los mayores delincuentes de esta crisis (sin contar con los políticos claro, que son de un nivel muy por encima de lo que alcanzamos los humanos comunes) que son las agencias de rating.

Estas agencias de rating, sabiendo que los productos eran basura, como se dice hoy tóxicos, las calificaron como AAA (porque no hay un nivel mayor) para que se pudieran colocar.

Por Europa mientras tanto, como quien oye llover. A nosotros no nos afecta (como si las entidades financieras europeas, sobre todo en algunos países, no llevaran años haciendo lo mismo y ademas comprando las de los americanos). Empiezan a quebrar entidades en USA y aquí se critica el modelo. Como si no fuera el nuestro. Cuando las entidades financieras americanas (las más grandes del planeta) se meten en dificultades, tres fenómenos paralelos ocurren en el mundo, que llevan a la catástrofe.

El primero es que las empresas americanas se quedan sin financiación y empiezan los despidos y las quiebras. El segundo es que los bancos de medio mundo han comprado estos activos tóxicos y los tienen contabilizados como AAA (es decir, como si fuera dinero en efectivo, de los seguros que son). El tercero y más importante a fecha de hoy, los países que ven como la crisis va a parar sus economías comienzan a gastar más y a recaudar menos.

Y aquí, en este punto, es donde la crisis pasa a ser mundial, y donde además se vuelve cíclica y retroalimentada. Los activos son tóxicos, si, pero no significa que no sean monetizables, mientras la gente vaya pagando sus deudas en su mayoría. Pero al haber producido una crisis de financiación, algunas empresas empiezan a despedir gente, que deja de pagar sus casas. Estos prestamos impagados hacen a los bancos provisionar dinero por si vienen más, dinero que desaparece del mercado de deuda, y la financiación sigue bajando. La gente no puede obtener créditos y el consumo cae por los suelos, con lo que más empresas cierran y más gente va a la calle. Eso son más hipotecas impagadas... No sigo no?

Como siempre, los Estados, en paralelo a esto, empiezan a endeudarse, y por lo tanto a retraer más dinero del mercado de deuda, los intereses suben, las empresas no se financian, no hay créditos personales al consumo, más gente va a la calle, más empresas cierran, más hipotecas impagadas... otro circulo conocido.

Además se produce el tercer circulo conocido, cuanto más debes, como estado o particular, más difícil es conseguir prestamos. Más difícil suele significar más caro. Y eso es lo que esta disparando la prima de deuda (y todavia, día tras día, alguien me dice que el déficit cero es un error).

Y aquí es donde estamos. Yo creo que ahora esta es una crisis política. Nuestros dirigentes no dirigen, no atacan el problema y van a remolque, tarde y mal.

O se monetiza la deuda suficiente para estabilizar el mercado (en la practica es una devaluación brutal del euro) hasta que el euro se coloque en su valor real hoy, y a partir de ahí se crean eurobonos a la vez que un gobierno europeo, con competencias económicas plenas y reales sobre presupuestos, impuestos, deuda y financiación, o nos olvidamos de crecer por décadas.

O se actúa en este mes y el siguiente. O nos olvidamos del sueño europeo y de liderar la economía mundial.

O entendemos que la gente en recesión pierde privilegios o tendremos que quitarnos la comida unos a otros para sobrevivir.

O se hace ahora, o no se podrá hacer nunca

miércoles, 17 de agosto de 2011

La Calma Antes De La Tormenta

Hace unos cuantos días, desde que el BCE dedicó 22.000 millones de euros (se dice pronto) a comprar bonos de los países en apuros, que los mercados están más o menos calmados. El problema de las cifras de este nivel, es que aunque todas suenan a mucho, no hay forma de saber realmente que son.

Sobre los 22.000 millones, solo dos datos que pueden impactar. Es la cifra más grande, con diferencia, de las invertidas en deuda soberana por el BCE en una sola semana, en toda su historia. Y sobretodo, y aquí viene el dato más extraño, es dos veces largas la cantidad que se exige a España recortar del déficit por los expertos, para  acabar con la inestabilidad de sus bonos en los mercados secundarios de deuda.

Aún así, la magnitud de este tipo de intervenciones (que a la larga siempre son perjudiciales) provocan dos efectos poco deseables.

El primero es que la introducción en el mercado de un valor tan distorsionador del precio real del bono a 10 años crea una falsa ilusión de seguridad en el mercado a corto plazo, haciendo bajar artificialmente su precio, y por lo tanto, en cierta parte timando a los inversores en deuda, que cobran por su inversión un precio más bajo del real del mercado. El BCE no entra a las subastas en precios bajos porque considere ese su precio real en virtud del parámetro inversión-prima-riesgo, el BCE entra artificialmente bajo con la intención de mantener a la fuerza precios bajos en la colocación de la deuda.

El segundo efecto. Un poco menos a corto plazo, pero sería exagerado hablar de largo plazo y un poco optimista hablar de medio, es que el mercado pierde esta liquidez muy rápido y pronto hace falta más. El BCE, es una entidad que en si no existe. Que significa esto? Que cuando se dice que el BCE ha adquirido deuda por valor de 22000 millones de euros, a que no adivinan quien ha comprado esa deuda? Exacto, todos nosotros.

Es decir, estamos comprando deuda de países en problemas, de forma obligada, y a precios muy bajos que no hacen atractiva la inversión. Y eso, como no puede ser de otra manera, sale de los bolsillos de los que pagan impuestos.

Esto lleva a la retirada, cada vez más salvaje, de toda posibilidad de liquidez por parte del ciudadano y de las empresas. Por un lado se le cuecen a impuestos, retirando su posibilidad de inversión, consumo y liquidez para afrontar la crisis, por otro lado, el estado sigue gastando y gastando, a través de deuda, que perpetua esta falta de liquidez por generaciones. Además esto crea el efecto colateral de retirar casi todo el dinero disponible para créditos  porque el estado necesita financiación y el dinero de las entidades crediticias no es ilimitado.

Para los expertos en burbujas, creadores de falacias sobre la especulación y los beneficios del déficit, una pregunta: Que ocurre cuando estalla una burbuja de crédito hinchada con intervenciones supraestatales?

Si no llegáis aún a la conclusión de que cuando un país, empresa, familia o persona entra en crisis, su solución es gastar menos, la siguiente vez voy a tener que haceros un dibujo :)

miércoles, 9 de febrero de 2011

Financiación

Los modelos de financiación de las administraciones publicas en España empiezan a parecer de una película de los hermanos Marx. Y aunque no es un tema fácil de solucionar, deberían volverse estables en el tiempo y menos caprichosos en su aplicación. Por no hablar de más eficientes en su gestión.

La discusión de como repartir el dinero público es siempre complicada, las partidas para adjudicar son golosas y nadie quiere perder su parte del pastel. lo lógico sería fijar unos principios objetivos de reparto de este dinero, que permanecieran inamovibles en el tiempo. Pero en base a qué?

Dejaremos a un lado la eficiencia de este gasto, para centrarnos solo en como se repartirá el dinero. A nivel cualitativo el reparto del dinero entre las comunidades autónomas y ayuntamientos debería responder a tres principios objetivos:

- Superficie de la zona a financiar: Lógicamente a más superficie, mas infraestructuras, necesidades y gastos
- Población: Es indudable que muchos de los gastos tiene que ver con la gente que vive en la zona a financiar.
- Productividad: Este es un tema más delicado. Pero creo que algo tendrá que depender de lo que la zona es capaz de generar, porque si no, a tumbarse y a vivir del resto.

Sin embargo no se me escapa el razonamiento de que es necesario un criterio de convergencia de las zonas pobres hacia las más ricas (nunca al revés). Pero este sería el punto mas discutible. Creo que su aplicación tendría que ver con un tanto por ciento de dinero que se adjudicaría de menos a las zonas más ricas para convergencia de las zonas más pobres. Entrare en ello más tarde.

Para el reparto de este dinero se tendrían primero en cuenta los tres principios declarados anteriormente, en los que habría que hacer un estudio serio del peso de los mismos, en cuanto a Superficie y población. Pero la parte de productividad debería no ser menor del 25%.

Con este dinero habría que financiar todo lo que el estado deriva en sus administraciones locales, más lo que el estado gasta como estado central en esa zona. Sobre las cuantías y coberturas de este gasta hablaremos otro día.

Es importante señalar aquí, aunque también necesitaría un desarrollo completo, que estas administraciones locales no pueden tener capacidad ninguna de endeudamiento. El dinero a gastar es el dinero que se le distribuye desde el estado central. Par poder controlar los desmanes públicos y tener un único responsable.

El criterio de convergencia se se aplicaría a los dos primeros criterios de reparto, de tal manera que si al más rico (PIB) le corresponde X dinero por m2 más Y dinero por habitante, le retiraremos una parte (un tanto por ciento de  ambos, no significativo, para aumentar las cantidades que corresponden al más pobre y así sucesivamente.

El criterio de productividad debe estar ligado a cuanto a producido con lo que se le ha dado, no en términos absolutos si no relativos, para que no se vaya por este criterio, lo ganado por el de convergencia.

Estos criterios pueden sonar vagos, están poco definidos a nivel cuantitativo, y muy matemáticos. Su desarrollo concreto exige un estudio fuera de nuestras posibilidades. En cuanto a que sean muy matemáticos, lo considero una ventaja. Los podrían volver estables, serían claros y sin discusiones y además serían más justos. no dependerían de quien tiene que agradar  a quien.

Los ciudadanos demandan ya que las cuentas publicas sean claras, justas y equitativas entre territorios y esto dejaría a los políticos sin la posibilidad de mangonear y repartir nuestro dinero a sus amigos o enemigos. Esto sería más justo para nosotros y más problemático para ellos, pero si no les gusta... que se jodan!